BREVE INSTRUCTIVO PARA LA ENTREGA DE LOS SANTOS

Celebración Día de Todos los Santos

1. El objetivo de esta PROPUESTA DE FE PARA EL DÍA DE TODOS LOS SANTOS busca sumarse a la iniciativa emprendida hace algún tiempo por algunas instituciones y familias en general, en orden a reemplazar el fuerte impacto que está teniendo en nuestra sociedad la celebración del día de Halloween el día 31 de octubre.

2. Como segundo objetivo y aprovechando las gracias que el Espíritu Santo está prodigando en este tiempo de Misión Territorial, queremos fortalecer el real sentido de la Fiesta de Todos los Santos (1 de noviembre) y la de Todos los Difuntos (2 de noviembre), esto es celebrar a los Santos e invocar su intercesión desde el Cielo y rezar por la salvación de las almas de todos los difuntos.

3. La palabra Halloween deriva de All hallow’s eve, expresión del inglés antiguo que significa “Víspera de todos los santos”, ya que se refiere a la noche del 31 de octubre. Esta fiesta fue instituida en el año 998, en Francia, por un monje benedictino que exhortaba a sus monjes a rezar de modo especial por los difuntos. Sin embargo, el retorno de antiguas costumbres paganas de origen anglosajón, le han robado su sentido religioso a esta fiesta de los Difuntos y han logrado penetrar en muchos países de cultura latina, como es Chile. Con mucha fuerza han transformado esta tradicional fiesta religiosa en una de terror, brujas y fantasmas, que nada tiene que ver con la fiesta del mundo católico, y de nuestro país, que celebra a los santos y recuerda a sus difuntos.

4. En concreto, la propuesta busca entregar a muchos niños que salen al vecindario a celebrar Halloween, un set de 10 santitos, que irán entregando de a uno en cada una de las casas donde su visita sea acogida. Se estima así que cada niño podría tocar el timbre en 10 casas, durante esta tarde. El mismo niño o adulto que lo acompaña puede explicar brevemente que están celebrando el Día de Todos los Santos que es el 1 de noviembre, y por eso quieren dejar de regalo un santito, al cual pueden rezar y encomendar sus necesidades e intercesión.

5. Es muy deseable que el gesto de estos niños vaya acompañado de otros signos complementarios como son un disfraz de algo bonito y alegre, que vincule al BIEN.

6. Así mismo que los adultos que están en sus casas también tengan un set de santitos y cuando les toquen el timbre, salgan a dar a los niños caramelos acompañados de un santito.

 

Información Trienio

 

NO AL HALLOWEEN

Ante los elementos que componen hoy el Halloween, vale la pena reflexionar y hacerse las siguientes preguntas:

¿Es que, con tal que se diviertan, podemos aceptar que los niños al visitar las casas de los vecinos, exijan dulces a cambio de no hacerles un daño (estropear muros, romper huevos en las puertas, etc.)? Respecto de la conducta de los demás se puede leer el criterio de Nuestro Señor Jesucristo en Lc 6,31.

¿Qué experiencia (moral o religiosa) queda en el niño que para “divertirse” ha usado disfraces de diablos, brujas, muertos, monstruos, vampiros y demás personajes relacionados principalmente con el mal y el ocultismo, sobre todo cuando la televisión y el cine identifican estos disfraces con personajes contrarios a la sana moral, a la fe y a los valores del Evangelio.? Veamos qué dice Nuestro Señor Jesucristo del mal y lo malo en Mt. 7,17. Mt. 6,13. La Palabra de Dios nos habla de esto también en 1ª Pe. 3, 8-12.

¿Cómo podemos justificar como padres de una familia cristiana que nuestros hijos, el día de Halloween hagan daño a las propiedades ajenas? ¿No seríamos totalmente incongruentes con la educación que hemos venido proponiendo en la cual se debe respetar a los demás y que las travesuras o maldades no son buenas? ¿No sería esto aceptar que, por lo menos, una vez al año se puede hacer el mal al prójimo? ¡Qué nos enseña Nuestro Señor Jesucristo sobre el prójimo? Leamos Mt. 22, 37-40

Con los disfraces y la identificación que existe con los personajes del cine… ¿no estamos promoviendo en la conciencia de los pequeños que el mal y el demonio son solo fantasías,  un mundo irreal que nada tiene que ver con nuestras vidas y que por lo tanto no nos afectan? La Palabra de Dios afirma la existencia del diablo, del enemigo de Dios en St. 4,7  1ª Pe 5,18  Ef. 6,11  Lc. 4,2  Lc. 25, 41

¿Qué experiencia religiosa o moral queda después de la fiesta del Halloween? ¿No es Halloween otra forma de relativismo religioso con la cual vamos permitiendo que nuestra fe y nuestra vida cristianas se vean debilitadas?

Si aceptamos todas estas ideas y las tomamos a la ligera en “aras de la diversión de los niños” ¿Qué diremos a los jóvenes (a quienes durante su infancia les permitimos jugar al Halloween) cuando acudan a los brujos, hechiceros, médiums, y los que leen las cartas y todas esas actividades contrarias a lo que nos enseña la Biblia?

Es que nosotros, como cristianos, mensajeros de la paz, el amor, la justicia, portadores de la luz para el mundo ¿podemos identificarnos con una actividad en donde todos sus elementos hablan de temor, injusticia, miedo y oscuridad? Sobre el tema de la paz podemos leer Fil. 4,9  Gál. 5,22. Ver qué dice Jesús sobre esto en Mt. 5,14  Jn. 8,12

Si somos sinceros con nosotros mismos y buscamos ser fieles a los valores de la Iglesia Católica, llegaremos a la conclusión de que el Halloween no tiene nada que ver con nuestro recuerdo cristiano de los Fieles Difuntos, y que todas sus connotaciones son nocivas y contrarias a los principios elementales de nuestra fe.